sábado, 28 de abril de 2012

REVISTA "ESTRELLA FEDERAL" DE ABRIL DE 1978: ¿EL ARREGLO MASSERA-FIRMENICH?



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En la página 4 del órgano oficial del Ejército Montonero, hablamos de la publicación "Estrella Federal", en su número correspondiente a Abril de 1978, hay una editorial firmada por el delincuente subversivo y doble agente Mario Eduardo Firmenich, 'Comandante en Jefe' del susodicho ejército marxista, en la que hace un llamamiento a los cuadros y soldados montoneros para emprender acciones durante el Mundial de Fútbol que se estaba por celebrar en nuestro país.

Para ese entonces, la Conducción Nacional de la Organización Montoneros -de la cual dependía su ejército- se hallaba lejos del campo de batalla al que ellos mismos se habían lanzado desde que pasaron a la clandestinidad. En la comodidad parisina (europea, genéricamente hablando), Firmenich, Vaca Narvaja y otros impartían órdenes a los desalmados que habían quedado en Argentina sin protección ni dinero, aguardando una muerte segura.

Sin embargo, esa misma conducción tenía asegurada su existencia, pues entre gallos y medianoches ya habían resuelto un pacto con el masón y almirante Emilio Eduardo Massera (en representación de la junta militar) para que no ocurrieran atentados ni secuestros durante el campeonato mundial de fútbol. Creemos, a la luz de los años y la verdad que de a poco se asoma, que el entonces coronel Alberto Alfredo Valín, nexo entre Mario Firmenich con el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército Argentino y con la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires, cumplió con creces el rol que le cupo en ese pacto de muerte, traición y sangre. A decir verdad, el coronel -luego general- Valín fue jefe del Batallón de Inteligencia 601 desde el 1 de octubre de 1974 hasta el 27 de octubre de 1977. Para 1978, era un 'intocable' con aceitados lazos en la subversión armada de Montoneros.


Por lo mismo, todos aquellos sospechados de ‘saber más de la cuenta’ sobre estos oscuros contactos entre ‘enemigos’, como la funcionaria argentina en la Embajada de Francia Elena Holmberg, ya se habían asegurado o el silencio perpetuo o la muerte más espantosa. De no haber sido asesinada y su cadáver arrojado al río Luján en diciembre de 1978, Holmberg seguramente habría contado los pormenores de las entrevistas de Massera con los Montoneros (hubo al menos 2 encuentros, uno en París y otro en Italia), como también los infames negociados del almirante en el exterior. Se dice por allí, que Massera usaba de pantalla (testaferro) a un ex dirigente de UDELPA (Unión del Pueblo Argentino, de Aramburu) para que se ponga al frente de una misteriosa empresa que el marino tenía en las afueras de París durante los años del proceso. En esos años, el silencio cómplice de terroristas subversivos y uniformados genocidas ocultó todas estas cosas.

OFENSIVA "TÁCTICA" Y LOS PUNTOS 4 Y 5

Si bien para fines de 1976 sus estructuras orgánicas ya estaban casi diezmadas, ello jamás pudo haber planteado, ante la inminencia de un acontecimiento como el mundial de fútbol, una actitud defensiva por parte de los subversivos que siempre habían querido mostrarle a la prensa de los demás países –que ahora venían a cubrir los partidos- la lucha y el planteo político que perseguían. Por eso mismo, es extraña la actitud de Firmenich de no decidirse a llevar a cabo atentados y hechos que llenen las primeras planas de los diarios y noticieros del mundo, más si tenemos en cuenta que la prensa argentina jamás iba a propagar ni la lucha ni los planteos de los sediciosos.

En la citada revista “Estrella Federal”, insólitamente Mario Firmenich da las directrices para una “ofensiva táctica” en lugar de una “ofensiva total” contra las fuerzas armadas y de seguridad. Claro que, el doble agente no era zonzo: los pactos secretos había que cumplirlos para contentar las imposiciones de Henry Kissinger, Brzezinski, Friedman y demás personeros del poder mundial. Massera, por su parte, no quería que su proyecto político propio se eche a perder: a cambio de no molestarlos, les pidió una millonada de dólares (U$S 1.400.000, para ser exactos) a los de la conducción de Montoneros, quienes gustosos contribuyeron, de ese modo, a las aspiraciones “democráticas” del almirante una vez que la dictadura cívico-militar pase a la historia. No fue broma esta aspiración de Emilio Massera: a finales de 1982 y comienzos de 1983, se lanzaría al frente del PDS (Partido para la Democracia Social) al avizorar el estrepitoso final del Proceso. El Comité Central del PDS quedaba en la calle Viamonte 1653, 2° Piso, Buenos Aires. No pocos dobles agentes o ‘quebrados’ de la Organización Montoneros cumplieron funciones para el lanzamiento de esta luego frustrada candidatura.

Transcribimos a continuación la editorial con las directrices que Mario Firmenich suscribió para que sean cumplidas por los ‘soldados’ del Ejército Montonero en pleno Mundial de 1978. Préstese atención, como solapada reafirmación del Pacto Massera-Firmenich, lo que decían los puntos 4 y 5 de la nota:

“DIRECTIVAS AL EJERCITO MONTONERO PARA LA OFENSIVA TÁCTICA “MUNDIAL 78”

En la situación actual, hemos agotado la ofensiva del enemigo, pero ellos aún no han abandonado las intenciones de continuar con la ofensiva. Por esta razón tenemos todas las condiciones para lanzar sobre la dictadura una ofensiva táctica integral, es decir, política, militar y propagandística.


¿Qué pretendemos con esta ofensiva táctica “Mundial’ 78”?

Obligarlos a que cambien de estrategia, o sea, que abandonen el intento de continuar con su ofensiva y tengan que conceder una apertura política y sindical.

Sabemos que esa apertura será tramposa, pero en términos estratégicos será la manifestación de la situación que describimos en el punto “2”.


El heroico Ejército Montonero debe complementar y darle mayor potencia a las acciones que desarrollarán el Partido Montonero y el Movimiento Peronista Montonero, actuando todos bajo una consigna: “ARGENTINA CAMPEON, VIDELA AL PAREDON. MONTONEROS”. Para ello debe cumplir con las siguientes directivas:

1. Prepararse para la ofensiva táctica evitando el desgaste previo.

2. Concentrar en el tiempo la capacidad de hostigamiento. Ese tiempo es precisamente el tiempo que dura el campeonato mundial de fútbol.

3. Priorizar con toda claridad, durante el desarrollo de esta ofensiva táctica, la línea antidictatorial y antirrepresiva. Concluida la misma, se retomarán los lineamientos emanados de la Secretaría Militar del Partido.

4. ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDO (*) realizar operaciones militares que afecten directamente o perjudiquen a: A) Los partidos de fútbol; B) Los equipos o delegaciones extranjeras; C) Los periodistas argentinos o extranjeros; D) Los turistas o espectadores de los partidos de fútbol.

5. ESTA PROHIBIDO (*) realizar operaciones militares de cualquier tipo a distancias inferiores a 600 metros a la redonda de los estadios donde se disputen encuentros.

6. Cada uno de los compañeros de nuestro Ejército debe transformarse en una oficina de prensa informando de todas las operaciones realizadas, o cualquier tipo de denuncia, llamando telefónicamente a: A) Las agencias de noticias internacionales; B) Radio Colonia; C) Los periodistas extranjeros que estarán en los hoteles céntricos de cada subsede; D) Los diarios argentinos. Deben desmentirse todas las informaciones falsas que publique la prensa del régimen, incluidas las operaciones falsas que puedan realizar con nuestra firma.

Compañeros del glorioso Ejército Montonero: la orden de combatir está dada; es el deber de cada uno de ustedes llevar a cabo la misión con éxito al grito de
LIBERACIÓN O DEPENDENCIA!
PATRIA O MUERTE!
VENCEREMOS!
COMANDANTE MARIO E. FIRMENICH
COMANDANTE EN JEFE DEL EJERCITO MONTONERO.”

(*) Las mayúsculas son nuestras.
Agencia Informativa Ciriaco Cuitiño

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