martes, 21 de junio de 2016

"5 LITROS DE GLIFOSATO PARA CADA ARGENTINO POR AÑO" ¡LA MAYOR TASA DEL MUNDO!
















“Se calculó que por el consumo que se da en la Argentina son 300 millones de litros de glifosato en todo el país. Eso significa que son 5 litros para cada argentino por año. Es la mayor tasa del mundoLos argentinos están totalmente intoxicados por el glifosato."

Monique Robien, la escritora, periodista de investigación,  cineasta y autora del documental "El Mundo según Monsanto" - la multinacional creada por capitales judíos a través de las farmacéuticas y grandes bancos - se encuentra elaborando un nuevo trabajo de investigación sobre los devastadores efectos del glifosato, el herbicida con el que se riegan millones de hectáreas de campos argentinos. La siguiente, es una entrevista realizada por Oscar Ranzani para el periódico online Página 12.

Robin llegó hace unas semanas nuevamente invitada por el Festival Internacional de Cine Ambiental (Finca), organizado por el Instituto Multimedia DerHumALC, y estuvo presentando una retrospectiva de sus trabajos audiovisuales más importantes vinculados con el medio ambiente, entre los que sobresale El mundo según Monsanto, que generó una bisagra en la concientización de la gente respecto al daño que causan a los seres humanos y a los animales los agroquímicos empleados por empresas multinacionales. El tercer motivo por el que Marie-Monique Robin está en la Argentina es que está filmando un documental y escribiendo un libro de investigación –ambos sin título por ahora– sobre los efectos nocivos del glifosato, el herbicida más famoso con el que se riegan millones de hectáreas de campos argentinos y que provoca severos efectos nocivos para la salud. 

La periodista y cineasta comenta que hay muchos estudios que demuestran que el glifosato produce cáncer en los animales. “Cuando eso sucede, sabemos que produce cáncer en los humanos también. Hay una gran polémica porque el glifosato es el herbicida más utilizado del mundo y está muy ligado a los transgénicos, los organismos genéticamente modificados, como es el caso de la soja en la Argentina”, afirma Robin. Y brinda un dato contundente: “Hay 21 millones de hectáreas de soja transgénica fumigadas con glifosato”. Cada diez años, en Europa y Estados Unidos se realiza un estudio a través de el cual los productores de herbicidas tienen que volver a pedir la autorización decomercialización. “Eso estaba previsto para 2015 en Estados Unidos y Europa. Normalmente es un proceso automático por el que miran un poquito y mantienen las cosas, pero en este caso no ha sido posible porque hay muchos estudios de científicos independientes que demuestran que el glifosato es altamente tóxico y muy peligroso para la salud y el medio ambiente. Hay mucha presión para autorizarlos y tampoco han dicho que lo van a prohibir. No dicen ni que sí ni que no”, explica Robin.

–¿Eso implica un cambio?

–Es muy interesante porque eso significa que por primera vez hay un debate muy fuerte. El problema es que, con respecto al glifosato que se utiliza aquí, los datos son totalmente increíbles: según un informe de 2012 (que es el último que se tiene) se calculó que por el consumo que se da en la Argentina son 300 millones de litros de glifosato en todo el país. Eso significa que son 5 litros para cada argentino por año. Es la mayor tasa del mundo. Los argentinos están totalmente intoxicados por el glifosato. Estuve en Estados Unidos para entrevistar a los científicos que trabajan sobre esto. Pero aquí también hay muy buenos científicos. Dentro de los mil estudios que revisó el CIIC de la OMS fueron seleccionados veinte argentinos. Y los entrevisté. Uno de ellos fue Andrés Carrasco, que ya murió y que fue víctima de una campaña de difamación aquí, pero que es considerado afuera como uno de los grandes científicos argentinos. El contribuyó largamente a entender cómo el glifosato provoca malformaciones congénitas con un modelo con anfibios. Por otra parte, la semana pasada estuve en Chicago filmando una conferencia sobre el autismo. Y algunos científicos han hecho una relación entre la exposición al glifosato y elautismo.

–¿Por qué cree que en la Argentina se produce esta situación?

–En el libro El mundo según Monsanto escribí sobre cómo fue posible aquí, menciono la crisis del 2001 y antes de esto Monsanto quería difundir la soja transgénica. En el 96 empezó en Estados Unidos, después quisieron venir a América latina. En principio, la idea era Brasil pero no pudieron porque allí dijeron: “No, necesitamos una ley que no hay”. Entonces, Monsanto vino a la Argentina en la época del presidente Menem que... Bueno, ¿entiende lo que quiero decir? Los transgénicos llegaron aquí sin que nadie se diera cuenta. Hubo una crisis en Europa por las harinas de animales que se prohibieron y, entonces, se buscaron proteínas vegetales. La Argentina se lanzó hacia esto y fue muy apoyada con lo de la soja transgénica. Recuerdo que en 2005 vine por estos temas (ya había venido antes por la película sobre la dictadura) e hice un documental titulado Argentina, la soja del hambre. Me acuerdo que había entrevistado al agrónomo Walter Pengüe, que era uno de los pocos que decía: “Esto va a ser un problema”. Hablaba de la resistencia de las malezas. Cuando usas siempre glifosato, que es un herbicida muy fuerte, las malezas se adaptan. Y ya en 2005, siete años después de la introducción de los transgénicos acá, me había entrevistado con Pengüe y también con un productor de soja. Me dijeron que se había empezado con los transgénicos con un litro de glifosato por hectárea y en 2005 eran tres porque ya las malezas se habían adaptado. Hoy en día, ¿sabe cuánto? La semana pasada un productor de Entre Ríos me dijo que se utilizan ocho litros por hectárea. Y Pengüe me comentó el otro día que, a veces, son hasta doce litros por hectárea.

–¿Cambió algo desde que estrenó el documental El mundo según Monsanto o todo sigue igual o peor?

–El otro día vino el yerno de Andrés Carrasco. Tenía mi libro, que fue traducido a 22 idiomas. Me pidió si le podía hacer una dedicatoria para la hija de Andrés, porque ese era el libro de Andrés. Me comentó que Andrés le había dicho que el libro le había provocado un click. Cuento esto porque a mucha gente tanto mi documental como el libro El mundo según Monsanto les provocó lo mismo. Pero no cambió nada: cuando vine en 2005 había 16 millones de hectáreas sembradas con soja y fumigadas con glifosato. Hoy en día son 21 millones, pero la concientización de la gente sí se incrementó: de los científicos, de los abogados y de los ciudadanos.

–¿No cree que parte de la ciencia puede estar al servicio de las grandes corporaciones y del poder político?

–En la Argentina, con el dato que comenté de los veinte estudios, es un número importante. Se nota que todo viene de la universidad pública, que hace un gran trabajo porque no tiene ningún interés financiero en los resultados de los estudios, que es el problema con los laboratorios privados que son pagados por la industria. Se ve que hay conflictos de intereses y hasta corrupción. Un epidemiólogo estadounidense me contó que la ciencia que trabaja para la industra privada no publica los estudios porque no quiere que se revisen los datos. Esa es una ciencia prostituida. Y es un gran problema actualmente.

–¿Qué la impulsa a hacer estos documentales de denuncia y de advertencia sobre las problemáticas que se generan en el medio ambiente? ¿Se siente sola en esta batalla?

–No hay muchos periodistas de investigación que hagan esto. Pero me motiva mucho. El impacto del documental El mundo según Monsanto es increíble porque sirvió de verdad a mucha gente, incluyendo políticos: por ejemplo, lo presenté en el Parlamento de París, en el Europeo, en el de Canadá, Japón, también en los de Paraguay y Brasil. El impacto es muy grande y muchas personas de países diferentes me dicen: “Gracias a ese documental o al libro entendí lo que es un transgénico”, porque muchas veces no se sabe. También tengo mucho apoyo. Entonces, me motiva mucho.

–¿Sus documentales apuntan a generar modificaciones en las corporaciones o a que la gente común se entere de quienes ponen en riesgo la vida de la población mundial?

–Soy periodista de investigación y trabajo en lo que hay que investigar. El tema del modelo agroindustrial lo conozco muy bien porque llevo años en esto. Además, soy hija de agricultores. Entonces conozco la agricultura desde adentro.

–Pero su gran objetivo sería que haya una modificación a nivel de las corporaciones, ¿no?

–Sería bueno que los directivos de las multinacionales se dieran cuenta de los daños que están causando. Por eso, con distintas personalidades de la sociedad civil internacional, como el profesor Olivier de Schutter, que fue relator de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, y es un eminente jurista lanzamos una iniciativa: el Tribunal Internacional Monsanto que va a tener lugar en La Haya en octubre de 2016. Yo soy la madrina de ese tribunal.

–¿Cuál es el objetivo?


–En La Haya es simbólico porque está la Corte Penal Internacional. También Monsanto porque es una multinacional típica. Es un ejemplo perfecto de cómo se puede destruir a los ecosistemas y lo que el Papa Francisco llama “la casa común”. Nosotros vimos que si eres una víctima de Monsanto y quieres hacerle un juicio porque tienes un cáncer (la OMS señaló que hay una relación entre un tipo de cáncer y el glifosato), lo que queda es pedir dinero para tener una indemnización por los daños que has sufrido. Nosotros decimos que eso no es suficiente porque hay que mandar a la cárcel a los directivos. En el tribunal habrá jueces de fama internacional que aceptaron participar en él con víctimas, abogados, etcétera. La primera meta es evaluar los daños causados por Monsanto con distintos productos. Y una indeminización que va a ser simbólica porque somos nosotros los que hemos creado el tribunal. Pero va a ser un verdadero tribunal, aunque lo hayamos creado nosotros. El procedimiento será normal. La segunda meta es que los jueces hagan recomendaciones a la Corte Penal Internacional para que se conozca una nueva figura penal: el ecocidio (crimen contra el ecosistema), que no existe todavía. Hoy en día, la Corte Penal Internacional conoce cuatro crímenes: el genocidio, el crimen de lesa humanidad, el delito de agresión y el delito de guerra. Nosotros decimos que actualmente hay numerosos problemas con los ecosistemas, como dice el Papa Francisco: contaminaciones de todo tipo, destrucción de esos ecosistemas, cambio climático. Para todo eso necesitamos un nuevo instrumento legal que permita mandar a la cárcel, una vez comprobado, a los directivos de las multinacionales o sus aliados que son responsables de esas destrucciones. Si hay una acción civil para pedir dinero no les importa nada porque pagan y siguen. Es muy única esta iniciativa y la estamos preparando.

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5 comentarios:

  1. Es el mal uso del glifosato lo que es dañino, cuando se utilizan cantidades no recomendadas. Hay también una campaña mentirosa con eso, PORQUE NO HABLAN USTEDES DE LOS CHEMTRAILS ESO SI QUE ESTÁ BIEN CALLADITO Y ESO SI QUE ES ENVENENAR TODO EL PLANETA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    LA MALA SEMILLA NO ES ARGENTINA NO MIENTAN!! ESA SEMILLA LA FABRICARON LOS LABORATORIOS Y NO TIENE NACIONALIDAD ... SIEMPRE ESTÚPIDOS CULPOSOS...

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    1. Señor anónimo. En principio se nota que no es usted seguidor/a de nuestro blog, pues sino no diría todo lo que ha afirmado. "Las malas semillas" es el título del video subido en youtube y por supuesto de ninguna manera hace responsable a la Argentina (si lo hubiera visto tampoco afirmaría tal cosa); sí, se enfoca en las administraciones políticas que generan acuerdos económicos con las multinacionales sionistas. Sería bueno que pase por las etiquetas relacionadas con esta temática como por ejemplo "AGROTÓXICOS Y PESTICIDAS", "MONSANTO","SALUD" entre otras, para poder interiorizarse en la materia donde tratamos este ELEMENTO GENOCIDA MUNDIAL de los laboratorios JUDÍOS. La "campaña" a la cual se refiere usted, solo la hacen los "interesados directos" que pretenden seguir utilizándolo en beneficio propio. Como por ejemplo los ingenieros agrónomos, técnicos, aeroaplicadores, laboratorios, científicos, vendedores y empresas distribuidoras. En otro orden, usted señala que "hablemos de los chemtrails" haciendo alusión de una manera completamente irresponsable e injusta y afirmando que "nosotros lo tenemos bien calladito", toda vez que en nuestra misión de informar, totalmente AD HONOREM,(como verá no utilizamos espacios publicitarios de ningún tipo) hemos realizado infinidad de notas e informes especiales, no solo sobre Chemtrails, sino también del Sistema Haarp y Proyecto Blue Beam. Para esto, también lo invitamos a pasar por nuestras etiquetas "chemtrails", "Nuevo Orden Mundial", "armas para controlar el clima", etc. Le dejamos aquí unos poquísimos ejemplos pues naturalmente, no disponemos del tiempo para colocarlos todos (mire dentro de las notas, también las relacionadas colocadas debajo). Esperamos que esto sea de utilidad para sus conocimientos y que pueda cambiar su forma de ver nuestro trabajo, pues nuestra tarea, además de hacerla desinteresadamente, es únicamente militante y en contra de este orden que avasalla a todo el mundo.
      LOS CHEMTRAILS Y EL ADOCTRINAMIENTO A LA POBLACIÓN http://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2015/08/los-chemtrails-y-el-adoctrinamiento-la.html. INFORME ESPECIAL: LA MANIPULACIÓN CLIMÁTICA COMO ARMA PARA EL CONTROL DE LA HUMANIDAD http://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2014/05/informe-especial-la-manipulacion.html. RASTROS QUÍMICOS EN EL CIELO:CHEMTRAILS EN ARGENTINA NOS FUMIGAN http://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2012/04/rastros-quimicos-en-el-cielochemtrails.html. DOCUMENTAL GEOINGENIERÍA: ¿POR QUÉ ESTÁN FUMIGANDO EL MUNDO? http://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2013/11/documental-geoingenieria-por-que-estan.html. CHEMTRAILS: TAMBIÉN EN PROVINCIA DE BS AS, SI TODAVÍA NO CREE, LEA LA NOTA http://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2015/07/chemtrails-tambien-en-provincia-de-bs_23.html

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  2. En su disertación "Plaguicidas y error tecnogénico" Mencionada en este sito web el Prof Eguiazu el fundador de la technopathogenology y nuestro profesor de Tecnogenia Ambiental alertó del este problema cuando aún estaba en pañales. Pese a ser investigador del CONICET y en sus informes reglamentarios describió esto su aviso fué ignorado. Sería bueno que fuera reivindicado como investigador aunque no esté mas enseñando entre nosotros.

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  3. Cuando el Peof Eguiazu denunción el glifosato en el trabajo que aparece en este mismo sitio web en el primer congreso de ecotoxicoligpía en abril de 1987, lo hizo con suficiente fundamente en el CONICET y la Univertsidad Nacional. No se le dió crédito a un patriota que sacrificó una carrera científica cómoda con mérito suficiente y a la fecha el uso del producto creció más de 50 veces y los enefermos de cancer son miríadas. Quienes son los responsables en la autoridad científica? Puede ser la accion científica un canto a la impunidad? Por que no se enseña technopathogenology como ciencia preventiva por lo menos a fin de prevenir desastres futuros? Que intereses se opones a su enseñanaza?

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  4. Estimado Anónimo lo que tu propones que el prof Eguiazu"sea reivindicado como investigador". Es una buena y noble idea pero es practicamente imposible. El sistema pólitico-adiminstrativo en el mundo de Ciencia y Técnica se mueve unidireccionalmente. Cuando un inmvestigador se convierte en "target" o sea entra en la lista negra su reivindicación es imposible. Sólo cabe su salida por enfermedad. El aparente libre sistema de Ciencia y Técnica se convierte en un monstruo autoritario cuando se trata de eliminar al distinto y el distinto es el que simplemente dice verdades que la autoridad no quiere escuchar. O sea el investigador whistleblower es eliminado del sistema. Si tal vez será reivindicado luego de mucho tiempo o cuando alguna autoridad digna se de cuenta de la injusticia de su caso. esto es muy difícil ya que nadie quiere ser a su vez perseguido por defender a un whistleblower. Lo que se estila es dejarlo abandonado a su suerte y esperar que se muera o se salga por enfermedad. No no hay caso nadie es reivindicado. Tal vez sus ideas con el tiempo sean valoradas luego que la persona fue cientos de veces acosado y en un implacable mobbing o bulling deteriorado en su salud y en algunos casos en su honra. Por se motivo los investigadores prefieren aportar a temas politicamente correctos y no a temas crítiucos y comprometidos.La fundación por Eguiazu de la technopathogenology lo colocó en una lista negra de dónde no pudo salir. Tal vez con el tiempo jóvenes interesados lean sus informes y se formen en esta nueva disciplina. pero el creador nunca será reivindicado. es así en la historia de la ciencia.

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