domingo, 9 de julio de 2017

9 DE JULIO: FIESTA SOLEMNE PARA EL PATRIOTA J. MANUEL DE ROSAS Y SIMPLE "FERIADO" PARA EL MASÓN BERNARDINO RIVADAVIA



Encontramos en un viejo archivo el texto del decreto expedido por el brigadier general Juan Manuel de Rosas para celebrar lo acontecido el 9 de julio de 1816 en Tucumán, o sea, la formal independencia política argentina.

Este hecho, que ha pasado por alto durante tantas décadas, demuestra el patriotismo intrínseco que poseía la administración del Restaurador de las Leyes, la cual se encargó de reivindicar no solamente la fecha mencionada sino también a algunos de los héroes olvidados de la Revolución de Mayo de 1810, como por ejemplo al también brigadier general Cornelio de Saavedra, a cuyo honor Rosas erigió en el cementerio de la Recoleta su actual sepulcro. También honró la memoria de Feliciano Chiclana, cuya morada final se levantó en el mismo sitio donde yacen los restos del presidente de la Primera Junta Provisional de Gobierno.

La imagen era de un viejo volante nacionalista de los años 40 del siglo XX. Debajo de la figura señera de Juan Manuel de Rosas, aparecían las siguientes líneas: 

"BRIGADIER GENERAL D. JUAN MANUEL DE ROSAS

Este fue el gobernante argentino que decretó la celebración solemne del 9 de Julio, negada expresamente por Rivadavia en un decreto de 1826, al declararlo simple feriado.

¿Lo sabía Ud.? No. A Ud. le han ocultado siempre esta verdad, como muchas otras, de la historia nacional, que ha sido escrita al revés por los que no quieren que se conozca.

Lea a la vuelta el decreto de Rosas.
  
De este modo simple, llano y fuerte, se advertía a la población que el 11 de Junio de 1835, el gobierno de la Confederación Argentina rememoraba la gesta de 1816. Detrás del volante, decía así: 

"Buenos Aires, Junio 11 de 1835.

-Año 26 de la Libertad, 20 de la Independencia y 6 de la Confederación Argentina.-

Considerando el Gobierno que el día 9 de Julio de 1816, debe ser no menos célebre que el 25 de Mayo de 1810; porque si en éste el Pueblo Argentino hizo valer el grito de la Libertad, en aquél se cimentó de un modo solemne nuestra Independencia, constituyéndose la República Argentina en nación libre e independiente del dominio de los Reyes de España, y de TODA OTRA DOMINACIÓN EXTRANJERA y que siendo justo tributar al Ser Supremo las debidas gracias en el aniversario del 25 de Mayo, lo es del mismo modo y con motivos igualmente poderosos, manifestarle también nuestro reconocimiento en el aniversario del 9 de Julio, pues que con el auxilio de la Divina Providencia, se halla la República en el goce de esa libertad e independencia que ha conquistado a esfuerzos de grandes e inmensurables sacrificios. Por tan graves consideraciones, ha acordado y decreta:

Artículo 1°.- En lo sucesivo el día 9 de Julio será reputado como festivo de ambos preceptos, del mismo modo que el 25 de Mayo; y se celebrará en aquél misa solemne con Te Deum en acción de gracias al Ser Supremo por los favores que nos ha dispensado en el sostén y defensa de nuestra independencia política; en la que pontificará siempre que fuese posible, el muy Reverendo Obispo Diocesano, pronunciándose también un sermón análogo a este memorable día.

Art. 2°.- En la víspera y el mismo día 9 de Julio, se iluminará la ciudad, la casa de Gobierno y demás edificios públicos, haciéndose tres salvas en la Fortaleza y buques del Estado, según costumbre.

Art. 3°.- Queda sin ningún valor ni efecto el decreto del 6 de Julio de 1826, en la parte que estuviese en oposición con el presente.

Art. 4°.- Comuníquese y publíquese según corresponde. 

ROSAS - El oficial Mayor del Ministerio de Gobierno,
Agustín Garrigós (1). (1) Registro Oficial, años 1822 a 1852, página 346, decreto N°. 2648"


DOS FESTEJOS DEL 9 DE JULIO EN TIEMPOS DEL RESTAURADOR DE LAS LEYES

Acta de la Declaración de la Independencia argentina del 9 de julio de 1816, escrita en dos idiomas, español y quichua. El acta original desapareció misteriosamente. 

Juan Manuel Beruti, que no guarda parentesco alguno con el matón de mayo de 1810, fue un porteño que nació hacia 1777. Su vida no estuvo ligada a heroicas batallas, tan comunes entre los siglos XVIII y XIX, sino que fue un profuso cronista que se la pasó realizando anotaciones de todos los acontecimientos y personajes que veía y frecuentaba. Como una suerte de diario íntimo, si bien no podemos catalogarlo de ese modo, Beruti escribió cientos de páginas que recogen hermosas impresiones acerca del viejo Buenos Aires y de la vieja Argentina hispánica.

Para desgracia nuestra, dichas anotaciones de Beruti han sufrido, al parecer, un extravío entre los años 1829 a 1843, por lo que su riquísima obra testimonial abarca dos etapas: 1) La que va de 1809 hasta 1829, y; 2) Anotaciones desde 1843 hasta el 1° de octubre de 1855. Si tenemos en cuenta que Juan Manuel Beruti falleció un 28 de enero de 1856, entonces estamos diciendo que escribió prácticamente hasta su muerte.

Un caso notable que fue recopilado bajo el título de "Memorias Curiosas", y que mereció ser publicado en uno de los tomos de la famosa colección "Biblioteca de Mayo, Colección de Obras y Documentos para la Historia Argentina" de 1960, editada a los 150 años de producida la Revolución de Mayo de 1810 por la Cámara de Senadores de la Nación.

En medio de tantas anotaciones, dejó consignado los festejos del 9 de julio de 1843, en plena época de don Juan Manuel de Rosas. Así describía aquellas celebraciones en recuerdo de la fecha patria don Juan Manuel Beruti: 
"El 9 de julio de 1843. En este día de la independencia, de la República Argentina del poder de España, que se celebra con una solemne función y Tedéum en la santa iglesia Catedral con asistencia de todas las autoridades y formación general de las tropas, de orden del gobierno, se mandaron alistar todos los alcaldes, y sus tenientes de ciudad y campaña, e incluyéndose todos los vigilantes de policía, que por sus cargos estaban exentos del servicio militar; a todos los cuales se les vistió de uniforme de soldados, y formando un batallón de más de seiscientos hombres, se presentaron en la formación con los demás cuerpos de línea en la plaza Mayor de la Victoria; de este principio su resultado será el hacerlos soldados de línea, o veteranos, como sucedió con los serenos en igual caso".  

EL ULTIMO 9 DE JULIO

Años más tarde, en 1851, tendría lugar la última celebración del Día de la Independencia aquél 9 de julio. Apenas unos meses más tarde, en febrero de 1852, aquella saludable vida argentina fue aniquilada por los traidores masones y la finanza foránea.

Como un presagio de lo que le aguardaba a la Santa Federación, el 9 de julio de 1851 amaneció con una lluvia torrencial, como si fuera un día triste. Pero sacando fuerzas inimaginables, Juan Manuel de Rosas decide hacer una gran demostración de patriotismo, obviando el infame pronunciamiento del 1° de mayo pasado que hizo el entrerriano Justo José de Urquiza contra la Patria.

Señala Felix Luna en su "Juan Manuel de Rosas. Grandes Protagonistas de la Historia Argentina", que "en las calles, teatros y tertulias se rivaliza por demostrar lealtad al Héroe del Desierto [Rosas], que aceptaba combatir "al traidor Urquiza vendido al oro brasileño", a pesar de su delicada salud". Es verdad, los honestos funcionarios rosistas llevaban sobre sus espaldas casi veinte años luchando en pos de la soberanía, y para 1851 se sentían, si bien vigorosos en sus funciones, fatigados y hasta cansados.

Y el eminente Manuel Gálvez, agrega que ese día festivo "desfilan más de ocho mil soldados y cuarenta y tres cañones, algunos tirados por mulas y montados. Rosas, de poncho y con una espada en la mano, manda las tropas. Cuando desde el paseo de Julio, llamado así, oficialmente, desde 1848, se dirige a la Pirámide, la multitud lo rodea, lo vitorea y le impide avanzar". Gálvez en "Vida de don Juan Manuel de Rosas", sostiene que algunos ciudadanos le dan la mano y otros lo palmean. Los más audaces atinan a abrazarlo. Continuemos leyendo el relato del escritor revisionista:

"Frente a la Pirámide de Mayo, con la espada levantada exclama: "¡A la tierra argentina, salud! ¡Gloria perdurable a los patriotas ilustres que acordaron virtuosos el juramento santo de nuestra Independencia de España y de toda otra dominación extranjera!". Se trataba de una declaración reivindicativa de lo sucedido el 9 de julio de 1816 y, además, una advertencia para el "loco traidor salvaje unitario Urquiza", según la nueva consigna federal que empezaba a utilizarse en los cintillos punzó de las casacas.

Fuente: Agrupación Patriótica Aurora

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