lunes, 29 de abril de 2013

NUESTROS AMIGOS: LOS PERROS




Dedicado a mi amigo fiel e incondicional Bronco. Por siempre en mi corazón, por siempre a mi lado.

Por: Herta

Cuando tú mueras, seguirás viviendo en mí, te enterrarás en mi pecho y aquí estarás hasta que yo también muera. Y cuando yo muera, vivirás en aquellos que me prolonguen, que me den su corazón por tumba, en este rito de amor eterno…” Miguel Serrano.


El lado más primitivo y egoísta del hombre es la base justificativa de toda destrucción de la naturaleza salvaje. Rechazo abiertamente la visión judeo cristiana en la que dice que las “cosas fueron creadas para el uso del hombre”. Porque toda especie animal, vegetal y mineral merece nuestro más profundo respeto y reconocimiento, desde el momento en que, sin su existencia, nuestra vida tampoco sería posible.

Son nuestros hermanos menores, no inferiores. Son iguales en derecho y respeto. Compartimos el mismo planeta y dependemos unos de otros en igual medida.
Siempre habrá quien sea cruel, vil e insensible al dolor animal o humano, prueba de ello tenemos la crueldad de las corridas de toros, la cacería indiscriminada, los mataderos, la vivisección o cualquier experimento con los animales. Ellos, solo ellos son los verdaderos seres inferiores

Es nuestro deber, como especie, el poder modificar el ambiente. El velar por que todos los seres vivos que nos acompañan, tengan el espacio y libertad para desarrollar dignamente su existencia, la cual hemos amenazado y atacado directamente con nuestra desnaturalización, rompiendo SISTEMÁTICAMENTE Y SIN NINGÚN REPARO, el equilibrio natural.
Somos y DEBEMOS SER LOS PROTECTORES RESPONSABLES DE VELAR POR LA NATURALEZA DE UN PLANETA VIVO.

Con respecto a nuestros grandes compañeros: los perros. Es difícil determinar el origen real de nuestros nobles amigos. Científicos  y antropólogos nunca han dado luces de donde salió este animal, que sin ser lobo posee características más amigables que estos. ¿Cuándo fue que un lobo y una loba procrearon un perro? ¿En qué momento se dio el salto evolutivo? Parece ser que todo nos señala que el perro solo apareció, como la domesticación de un lobo entre los humanos.

Pero en todos los mitos, el perro siempre estuvo presente; en las leyendas de los dioses de los indios norteamericanos, quizás desde el inicio de los tiempos él, se encuentra con una pata acá y otra en otro plano.

El perro es uno de los animales más golpeados por el hombre junto con los caballos, porque ellos también tienen su código de fidelidad y honor, “mi honor se llama lealtad” diría un escritor que admiro. De alguna forma, no sé cómo, ellos huelen y perciben que este mundo está gobernado por una fuerza oscura, pero no superior.  Ellos han acompañado a los hombres en guerras, miserias y tristezas. Los perros siempre han mirado con esos ojos capaces de ver por sobre la oscuridad. Capaces de oler la maldad antes, mucho antes que nosotros. Nos presienten, nos escudriñan, nos adivinan, en lo más profundo de nuestra mirada y de nuestra alma.

Se me hace difícil, muy difícil creer en un Dios Cristiano, omnipotente y bueno, que con infinita misericordia gobierne este mundo cruel. Solo basta mirar a nuestro alrededor para ver el sufrimiento. Solo basta ver los ojos de un perro callejero, para que esta creencia se precipite al suelo.
¿Por qué, si es tan bueno y poderoso, permite que una criatura tan transparente, inocente, insignificante ante el universo, sufra tanto porque si? La respuesta es muy simple, porque no es un DIOS tan poderoso….ni….tan bueno.

En la segunda guerra mundial, los rusos los usaban como perros bomba, les dejaban pasar hambre durante días  y acostumbraban a darles comida bajo los tanques, luego cuando llegaban al campo de batalla, eran soltados y buscaban la comida siendo detonados contra los tanques enemigos.

Todos los que conocemos el camino hacia la estrella del mañana, hemos tenido un compañero canino, sufrimos con él, luchamos con él, lloramos con él, reímos con él, fuimos felices y hemos mirado hacia las estrellas….preguntándonos las mismas cosas.

Todos los que sentimos el llamado de un sentido puro de la vida y de un destino superior, hemos sentido la verdadera lealtad y amor en nuestros corazones. También los hemos tenido que llorar y sepultar (cuando pudimos…algunos no pudimos). Pero solo, momentáneamente, solo por un instante en el tiempo, porque más temprano que tarde, ellos volverán (siempre vuelven) como poetas, como invencibles guerreros. Demostrándonos que su lealtad estará siempre con nosotros en la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...