lunes, 29 de abril de 2013

MORIR COSIENDO PARA LAS MULTINACIONALES: MACABRA HISTORIA TEXTIL

Rana Plaza, en Savar, Dacca, Bangladesh.

BANGLADESH

El edificio de 8 plantas que colapsó el miércoles 24/04 en Savar, en las afueras de Dacca (Bangladesh), tragedia en la que murieron más de 380 personas, no sólo es una de las mayores catástrofes de una precaria industria que llena las tiendas de Occidente de ropa baratísima y es clave en la economía de Bangladesh, sino que oculta la complicidad de muchas marcas de indumentaria que pretenden el reconocimiento del público.

Miles de trabajadores textiles se han echado a las calles de Dacca, en Bangladesh, a protestar por sus lamentables condiciones laborales, lo que ha implicado el cierre de cientos de talleres.

La policía de Bangladesh detuvo a 2 de los propietarios de los talleres. "Aquellos que están implicados, en particular la persona que ha obligado a los obreros a trabajar ahí, deben ser castigados", dijo antes el 1er. ministro Sheikh Hasina.

ONG occidentales batallan desde hace años contra grandes, y famosas empresas textiles y marcas de indumentaria para que asuman responsabilidades y se impliquen en la mejora de las condiciones de trabajo en esos talleres de costura. En el edificio Rana Plaza, que se desplomó, cosían para la española El Corte Inglés, la británica Primark, la canadiense Loblaw y la danesa Group PWT, entre otros.

"Hemos asumido que no queda nadie con vida", dijo el general de brigada Ajmal Kabir, quien dirigió las operaciones de auxilio, al portal de noticias bdnews24.com.

Hasta el momento 2.437 personas fueron rescatadas de entre los escombros, pero en el momento del desastre se encontraban en su interior más de 3.000, en su mayoría mujeres que trabajaban en los talleres.

Las autoridades buscan a un empresario de nacionalidad española relacionado con el derrumbe: David Mayor, director general de Phantom-Tac, una de las fábricas textiles que se alojaban en el edificio que se desplomó, según informa la agencia local UNB.

Según diversos directorios de información empresarial en internet, la empresa Phantom-Tac está inscrita como sociedad limitada en el registro mercantil de Tarragona y tiene su domicilio social en el paseo Prim 17, de Reus.

No obstante, en el piso en el que supuestamente se radica la empresa vive la madre de David Mayor, una mujer viuda y que está sola, han asegurado los vecinos.

La página web de esa compañía afirma que el taller textil se encontraba localizado en la 4ta. planta del edificio Rana Plaza, el cual se derrumbó el pasado miércoles.
  
Acerca de las lamentables condiciones de la industria textil en Bangladesh, muy interesante la nota de Jaime León, corresponsal en Nueva Delhi (India), del diario español ABC:

El pasado noviembre 112 personas morían calcinadas en una fábrica textil de Bangladesh. A finales de enero, siete mujeres ardían en otra factoría del país asiático. El derrumbe el miércoles 24/04 de un edificio de ocho plantas que alojaba cinco talleres textiles en las cercanías de Dacca, capital del país, ha causado por el momento 371 muertos y cientos de desaparecidos. En los últimos siete años más de 700 trabajadores han muerto confeccionando las camisetas, pantalones y cazadoras que vestimos en Occidente, según la Organización Internacional Foro de Derechos, un grupo estadounidense que defiende los derechos humanos.

Los bangladeshíes se encuentran entre los trabajadores textiles con los sueldos más bajos del mundo con 32 euros de salario mensual y jornadas de hasta 15 horas. Costes tan bajos que hasta China deslocaliza parte de su producción a Bangladesh.

En las últimas dos décadas Bangladesh se ha convertido en el segundo exportador mundial de ropa -solo por detrás de China- un sector que genera 15.000 millones de euros al año, representa el 80% de sus exportaciones y da trabajo a 3,5 de los 150 millones de habitantes de este país musulmán del sudeste asiático.

Pero un Gobierno que mira hacia otro lado y multinacionales que no hacen lo suficiente convierten a las fábricas bangladesíes en trampas mortales. «El sector experimenta un boom muy rápido, con los costes mas bajos del mundo y fábricas inseguras», afirma a ABC Eva Kreisler, miembro de la Campaña Ropa Limpia, una organización que vela por los derechos de los trabajadores. Las multinacionales «tienen códigos de conducta pero no se aplican y las auditorías no funcionan».

El Gobierno del país asiático tampoco vela por los derechos y un 10% de los miembros del Parlamento posee fábricas textiles. «Las autoridades conceden privilegios a los dueños de las fábricas», señala a este diario el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Textil, Amirul Haque Amin. En los dos últimos años se han sucedido las manifestaciones de trabajadores pero el Gobierno las ha reprimido. En 2012 el conocido activista Aminul Islam apareció torturado y asesinado. El crimen no se ha resuelto.

Fte: Urgente24

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