sábado, 3 de noviembre de 2012

PINAMAR Y LA POLÍTICA DE GOBIERNO, EN TERAPIA INTENSIVA











La mafia llegó hace dos décadas y se instaló estructuralmente. Se perdieron los principios, la dignidad y prevalecen las “tranzas” y acuerdos espurios, siempre en desmedro del pueblo. Cambios de figuritas, traiciones y agachadas. Crece la figura de Mercedes Taurizano.

Hubo una bisagra muy importante en Pinamar y fue la llegada al poder del “padrino”, Blas Altieri. Quedaba en el recuerdo la Pinamar fundacional, la que sus pioneros forjaron y llevaron a lo más alto que podían aspirar como destino turístico. Había logrado tener “luz propia”. Luego fue atrapada por intereses ajenos a los que diseñaron sus hacedores y pasó a ser un coto de caza muy preciado. En él se comenzaron a dibujar los más variados “proyectos” para un “sostenido” crecimiento que permitió a un selecto grupo de “allegados o entenados” amasar fortunas personales. Por supuesto a instancias de una degradación constante de este sistema democrático permisivo y perimido, que junto a la “pizza y el Champagne” reinante por esos años del menemato fue el caldo de cultivo ideal para estos propósitos. 





Y como en todo sistema mafioso, han rodado cabezas (incluido el pobre y recordado mártir del periodismo). Y en estos veinte años han quedado en el cernidor muchos, además del recordado fotógrafo. El mismísimo Yabrán sufrió estos avatares. Franco Scognamillo, intendente destituido con malas armas urdidas por “el clan”, el profesor Porretti, que más allá de su situación procesal fue víctima de una cama hecha por “la familia”. Durante todo este tiempo, el Intendente perpetuo manejó a diestra y siniestra al peronismo. Siempre tejió en las esferas más altas de este partido, por la afinidad y “llegada con participación” de todos y cada uno de los dirigentes de turno. Nunca necesitó de las bases pinamarenses del PJ y obviamente practicó con ellos su deporte favorito: “hacerlos juntar orina”. Pero todo no dura para siempre y las cosas se pagan aquí y seguramente quedará un compromiso para con Diós…después. Lo cierto es que este personaje enrolado en las viejas y nefastas prácticas políticas que nos están ahogando cada vez más, tuvo su “castigo”. Los que quedaron, sus delfines, necesitan imperiosamente reagrupar sus filas y seguir manteniendo este poder, que a ojos vistas es muy efímero y para lograrlo no se andan con chiquitas. Es de público y notorio que están intentando “sumar” a su staff de gobierno a todos los políticos pejotistas posibles. Por supuesto es una tarea sencilla, puesto que hoy día y sobre todo  Pinamar, está lleno de “paracaidistas y panqueques”; el gatopardismo (Cambiar algo para que nada cambie) es la escuela de estos tipos. En Pinamar hay muchos que traicionaron a sus partidos y a los electores. Hay varios que hicieron bloque aparte para tranzar con los opositores a cambio de un sándwich de mortadela. Es un camino sin retorno, algunos luego de la “vendida” recibieron la “vendetta” de sus afiliados y perdieron las elecciones internas de sus partidos. Los que parecería que no tienen memoria de cuanta trapisonda les propinó el padrino “Biaggio”, si aceptan y si es cierto este secreto a voces de los ofrecimientos del delfín Muriale, serían: el “versátil” concejal Baldini a la Secretaría de Turismo, el concejal Germain al Juzgado de Faltas (de próxima creación), el “vilipendiado” concejal Porretti (al que ya no le quedan más mejillas) le permitirían ser candidato a Intendente, o concejal o “de algo”, la “inefable” concejal Di Pascuale la presidencia del HCD, luego Gladys Barce y Eduardo Carletti a concejales, algunos otros “perejiles a cargos menores y el contador esposo de la “inefable” a la Secretaría General.
  Concejal Baldini 
   Concejal Porretti 
Concejal Germain

  
 Concejal Di Pascuale
 Algún periodista de vocabulario culto y catedrático diría que esto es producto de la alquimia política, o de los principios democráticos. Para el que está escribiendo esta crónica no es más que el producto de la deshonra y la corrupción en su grado más bajo y prebendario. Pero desde mi óptica más justa y con la independencia de criterios que me impone la razón y la cordura, digo que este es un duro golpe a las expectativas de un pueblo que es manoseado de la manera más burda e inmoral, que cada vez con más intensidad sufre las consecuencias de una corrupción estructural proveniente del Nuevo Orden Mundial a través de los cipayos que nos gobiernan en todos los niveles. Pero nada pasa porque si. Una luz crece diariamente en el horizonte pinamarense. Una luz imperturbable e incorruptible que seguramente será el punto de encuentro definitivo de esta sociedad. Me refiero a una de las pocas personas que mantienen su compromiso para con los que le dieron la confianza mediante el voto, que trabaja con profundo compromiso y entrega para el bien común: la concejal Mercedes Taurizano.

Concejal Taurizano
En ella prima aquello que “dentro de la ley todo, fuera de esta nada”. Hay una ley que es impertérrita y es la LEY DE GRAVEDAD. Todo cae en algún momento, máxime si tienen sobrepeso en los bolsillos. Cuando esto suceda y todos estén exánimes, solo ella quedará en pie para dar la batalla final a la corrupción y llevar a Pinamar al lugar del que nunca debió salir. Creo definitivamente que este es un proceso definitivo y necesario y tiene fecha cierta de vencimiento.

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