sábado, 1 de julio de 2017

EL DESEQUILIBRIO HORMONAL: LOS PELIGROSOS XENOESTRÓGENOS


Son sustancias externas al cuerpo con un efecto estrogénico y que incluyen: pesticidas, plásticos, compuestos industriales y drogas farmacéuticas. Estos químicos tienen la estructura molecular muy parecida a los estrógenos y pueden cumplir diferentes funciones: unirse a los receptores hormonales de las células obstruyendo la respuesta hormonal natural; bloquear los receptores hormonales; y destruir los mensajes hormonales. El resultado, en todos los casos, es, por un lado, exceso de estrógenos y, por contrapartida, una deficiencia de progesterona.

Los Xenoestrógenos suelen ser productos provenientes del petróleo y solubles en grasa. Así pues, una vez estos químicos entran en nuestro organismo a través de la ingesta de vegetales que han sido rociados con ellos, o bien a través del consumo de animales alimentados con granos rociados con pesticidas, éstos quedan depositados en nuestra grasa, convirtiéndonos en candidatos a sufrir serios desequilibrios hormonales. Por otro lado, un gran número de mujeres usa hormonas sintéticas como medio anticonceptivo, para tratar los síntomas de la menopausia o, supuestamente, para equilibrar ciertos desarreglos hormonales. Están compuestas, principalmente, de estrógenos y progestógenos. Las hormonas sintéticas no son destruidas por el organismo con la misma facilidad que las naturales, acumulándose y produciendo síntomas de exceso de estrógenos, y, además, como ya hemos visto, los progestógenos inhiben la producción de progesterona natural. Los Xenoestrógenos son "anti-adaptógenos", es decir, interfieren con nuestra habilidad innata de adaptarnos al medio ambiente. Afectan negativamente a la red que conecta nuestra parte neurológica-endocrino-inmunitaria que se encarga de que adaptemos nuestros sistemas para mantenernos sanos. Por otra parte, una dieta pobre en "adaptógenos", o sea, vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales y fitonutrientes (los cuales nos ayudan a desintoxicar el organismo, equilibrar las hormonas y aumentar nuestro potencial de adaptación), nos predispone a sufrir serios problemas de salud. El exceso de estrógenos produce: Síndrome premenstrual. Depresión. Falta de deseo sexual. Desequilibrios de la glucosa. Necesidad de comer carbohidratos y dulces. Menstruaciones fuertes o irregulares. Pechos fibroquísticos. Hinchazón de pechos. Fibromas. Cáncer de pecho. Cáncer de endometrio. Vaginitis. Retención de agua. Aumento de peso. Hipotiroidismo. Osteoporosis.


DEFICIENCIA DE NUTRIENTES: 

La degradación de estrógenos, y también progesterona, al igual que otras sustancias, ocurre en el hígado. Este proceso se divide en dos fases: 1. La fase 1, llevada a cabo por una serie de enzimas conocidas como P-450, en realidad no elimina toxinas sino que las prepara para ser degradadas y eliminadas. Para que esta fase se lleve a cabo son de vital importancia los minerales cinc, selenio, cobre y magnesio, además de las vitaminas B2, B6, B12 y ácido fólico. A menudo, en esta fase de preparación, las propias sustancias que han de degradarse y eliminarse se convierten temporalmente en sustancias muy tóxicas. 2.  La fase 2, es en donde estas sustancias altamente tóxicas son unidas a ciertos nutrientes, como glutation, sulfuro o glicina, para ser desintoxicadas. En el caso de la degradación de estrógenos, el sulfuro es el nutriente que se encarga de escoltar a estas hormonas en su proceso de eliminación. Este mineral abunda en las cebollas, ajo, huevos, col, brócoli, alfalfa, nabos, berros, coliflor, rabanitos, coles de Bruselas y semillas de mostaza. Existen otros nutrientes necesarios para combatir algunos de los efectos de un exceso de estrógenos. Por ejemplo, la vitamina E ayuda a combatir los dolores de pechos antes de la menstruación, al igual que los coágulos durante ésta; los niveles de vitamina A suelen disminuir considerablemente después de dejar la píldora anticonceptiva, lo cual puede causar menstruaciones muy fuertes; la vitamina C, junto con los bioflavonoides, ayuda a fortalecer los capilares y previene las menstruaciones abundanteslos ácidos grasos esenciales (Omega 6 y Omega 3) ayudan a regular las hormonas sexuales y previenen la inflamación y el dolor antes y durante la menstruación, al igual que los casos de endometriosis; el magnesio ayuda a combatir los espasmos durante la menstruación. 

DESEQUILIBRIO INTESTINAL: 

Una vez el hígado ha degradado los estrógenos y los ha convertido en productos de desecho, éstos son llevados, principalmente, a través de la bilis hasta el intestino, donde serán evacuados (el resto será eliminado a través de la orina). Sin embargo, si el colon aloja un exceso de bacteria "mala", se produce un aumento de enzima beta-glucuronidasa, la cual favorece la reabsorción de los estrógenos de nuevo a la sangre. Este tipo de desequilibrio intestinal es debido a una dieta alta en grasa saturada y baja en fibra. Es importante en estos casos reducir el consumo de productos lácteos, y aumentar el consumo de vegetales, frutas, legumbres, cereales, frutos secos y semillas. La fibra alimenta la buena bacteria intestinal y produce ácido butírico, que acidifican el colon. Este tipo de ácidos estimula el crecimiento de los acidófilus (bacteria "buena). Adicionalmente, la celulosa, fibra insoluble, se une a los estrógenos intestinales, inhibiendo su reabsorción. Es a través del aparato digestivo por donde absorbemos todos los nutrientes necesarios para la salud de nuestras células, producción de hormonas y enzimas metabólicas. Por ello, para equilibrar el sistema hormonal, es muy importante resolver cualquier desequilibrio intestinal o digestivo. Los problemas más comunes son candidiasis crónica, infección parasitaria, falta de ácido clorhídrico y/o enzimas digestivas.


Cómo prevenir unos niveles altos de estrógenos:

1. Bebe agua mineral embotellada en recipientes de vidrio. Si sólo puedes obtener agua embotellada en plástico, una vez en casa, cámbiala a una jarra de cristal. Nunca expongas al calor botella de agua de plástico.

2 Elimina las grasas saturadas, productos lácteos, azúcares y estimulantes, como el café, té, chocolate y refrescos. Estas sustancias, además de robarle nutrientes al cuerpo, saturan el hígado y bloquean las fases 1 y 2 de desintoxicación.

3. Asegúrate de que comes, como mínimo, 5 vegetales y 2 piezas de fruta al día. Además de fibra, estos alimentos te proporcionan anti-oxidantes y otros nutrientes para activar el hígado, limpiar las células y ayudar a desintoxicarte de químicos y de estrógenos.

4. Aumenta el consumo de cebollas, ajo, huevos, col, brócoli, alfalfa, nabos, berros, coliflor rabanitos, coles de Bruselas y semillas de mostaza, por su alto contenido en sulfuro. Incrementa, también, los productos de soja (miso, tofu, leche, yogures, tempeh, tamari), lentejas, centeno, maíz, manzanas, almendras, avena, cacahuetes, frutas cítricas, hinojo, apio y algas. Estos alimentos son altos en fitoestrógenos, los cuales poseen actividad estrógena, aunque muy débil. Estos nutrientes compiten con los xenoestrógenos para entrar en los receptores hormonales, pero al ser sustancias naturales tienen ventaja sobre sus rivales. Una vez en los receptores, bloquean la acción de los xenoestrógenos y, a la vez, protegen al organismo del efecto negativo de los estrógenos naturales, estrona y estradiol. 

5. Consume productos biológicos siempre que puedas. Evitarás un exceso de acción estrogénica en tu organismo y una sobrecarga de químicos para el hígado. 

6. Minimiza el uso de plásticos para conservar alimentos grasos y evita comprar alimentos envueltos en ellos. Algunos químicos usados para que el plástico sea flexible se disuelven fácilmente en la grasa. Estos incluyen patatas fritas, quesos, mantequilla y chocolates, entre otros. Evita también los envases de tetrabrik de zumos y sopas, y las latas, ya que pueden contener plástico en su interior. 

7. Nunca calientes comida envuelta en plástico. Por ejemplo, evita el film para envolver alimentos que van a ser calentados o cocinados en el microondas. 

8. Evita, siempre que puedas, tomar medicamentos. Busca otras alternativas a la píldora anticonceptiva o a la terapia hormonal para tratar la menopausia.

9. Es aconsejable tomar suplementos nutricionales a diario para asegurarse de que todos los nutrientes requeridos por el hígado se encuentren presentes. Ya hemos visto que el cinc, cobre y magnesio, juntos con las vitaminas Bs, son esenciales para la degradación y desintoxicación de los estrógenos. Cada persona necesita unas dosis y unos nutrientes específicos en función de sus necesidades bioquímicas. Busca el consejo de un terapeuta. Un programa básico de suplementos incluiría: un complejo de multivitaminas y minerales (que incluya dosis aproximadas de 50 a 100 mg de las vitaminas Bs, 15 mg de cinc, 1 mg de cobre), magnesio (250 mg), un compuesto de Omega 3 y Omega 6 (ácidos grasos esenciales), 2 g de vitamina C con bioflavonoides, y un compuesto de bacteria “buena” (varios millones por pastillas de Lactobacillus acidofilus y Bifidobacterium bifidum). Cualquier disfunción intestinal que sufras debe ser tratada prioritariamente. Recuerda que vivimos en un mar de estrógenos. Los producimos, comemos, bebemos y tomamos en forma de medicamentos. Cuidándonos y equilibrando nuestras hormonas sexuales podemos disfrutar de ser mujer cada día del mes.

Cala H. Cervera, especialista en nutrición ortomolecular, diplomada por el Institute for Optimum Nutrition, de Londres (Inglaterra) http://www.calacervera.com

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