jueves, 9 de febrero de 2012

LOS MAPUCHES NO SON ORIGINARIOS


Leemos que la comunidad mapuche Cayún ha ocupado tierras en la zona de San Martín de los Andes. Se trata de predios pertenecientes a Parques Nacionales. El conflicto social, cultural y patrimonial con los mapuches se ha ido desarrollando de tal modo que muy pronto va a ser un problema nacional, a debatir en el Congreso. 
Muchos argentinos (sobre todo, los jóvenes) creen que los mapuches fueron los habitantes originarios del suelo argentino, donde vivieron pacíficamente criando a sus ovejas y tejiendo sus ponchos, sin ser molestados durante todo el lapso de la colonización española (digamos entre los años 1500 y 1850) hasta que la codicia de los estancieros blancos impulsó al general Julio Argentino Roca a expulsarlos de sus tierras. Esa sería la explicación de la limpieza étnica - o genocidio- realizada en 1879 con la llamada Campaña del Desierto.

Como es un tema complejo, que ni siquiera se estudia en el colegio secundario como parte de la historia argentina, no me atrevo a despachar una opinión "impactante" a través de estas líneas. Apenas sugiero a los interesados repasar algunos libros de etnografía, o por lo menos algo más profundo que un manual de historia de primer año, donde se dice poco y nada.

Lo primero que notarán es que la palabra "mapuche" no aparece en ninguna parte: los cronistas de Indias, los geógrafos militares, los mismos caciques en sus correspondencia política (que es abundante), los autores clásicos como Estanislao Zeballos, Lucio Mansilla y Manuel Prado; todos hablan de los indios de la Pampa y la Patagonia como "serranos", "pampas", "ranqueles", "vorogas", "catrieleros", "tehuelches", "pehuenches", e incluso "puelches"... pero jamás existió una etnia o tribu llamada "mapuche" dentro del territorio argentino. En tiempos de la guerra de los fortines -que duró desde 1820 hasta 1880- se escribieron numerosos glosarios para parlamentar, comerciar, dialogar y entender lo que decían los indios. En ninguno hallará el lector la palabra "mapuche".

Voy a transcribir algunas citas para aportar algunas pinceladas sobre estos hombres: quiénes eran, cómo eran, de dónde venían.

* "Aquellos a quienes propiamente correspondía la denominación de mapuche eran originarios de Chile, de la región limitada por los ríos Bío-Bío y Toltén, aproximadamente en la latitud de la actual provincia de Neuquén. En su lugar de origen eran bastante sedentarios y practicaban la ganadería y la agricultura en forma incipiente... Divididos en distintas parcialidades, obedecían cada cual a su cacique... Su relación con los conquistadores españoles resultó sumamente conflictiva... Respecto de los mapuches en la Capitanía General de Chile se dio un caso atípico -estimo que único en los anales de la conquista española- ya que los europeos desistieron por escrito de someterlos y firmaron con los aborígenes varios tratados de paz en los que reconocieron su derecho a ocupar un sector del territorio de esa Capitanía General, con límites precisos que no podían ser traspasados por los españoles...La nación mapuche, o araucana como se la denominaba entonces, tuvo así un reconocimiento formal... El territorio establecido, sin embargo, resultó demasiado escaso para esta etnia tan agresiva, y grandes grupos de la misma traspasaron la cordillera de los Andes hacia las grandes llanuras que hoy constituyen el centro de nuestro país... La afluencia de los araucanos a este vasto escenario fue paulatina: puede describirse como una colonización cultural, acompañada de una invasión armada... Las etnias asentadas en territorio argentino fueron absorbidas y adoptaron la lengua mapuche... Este proceso, que se conoce como Araucanización de la Pampa, requirió largos años, pues comenzó en el Siglo XVII y a mediados del Siglo XIX todavía se estaba desarrolando... No es aventurado suponer que los primeros grupos trasmontaron los Andes en busca de los ganados sin dueño que poblaban nuestras llanuras y que se denominaban comúnmente cimarrones. Vacunos, equinos y lanares pastoreaban por millares en las pampas y constituían un tentador suministro para indios y blancos, que los perseguían y capturaban para consumirlos y comercializarlos... Lo que en un principio fueron excursiones temporarias de caza, rápidamente se transformaron en asentamientos definitivos de tal importancia que llegaron a desplazar y absorber a los primitivos habitantes" (Del libro Malones y comercio de ganado con Chile, Siglo XIX, de Jorge Luis Rojas Lagarde).

Estos primitivos habitantes que fueron dominados y absorbidos por los araucanos eran los famosos tehuelches, puelches y serranos de la historia, que perduran en el recuerdo de grandes jefes históricos argentinos como Pincén, Coliqueo, Painé, Catriel y Sayhueque. En todos los documentos históricos de la época, el lector hallará numerosas menciones de los "indios amigos" (sobre todo Catriel y Coliqueo) y también de los "indios chilenos", y la inmensa rastrillada que estos últimos dejaban, arrastrando sus lanzas por el campo, llamada "camino de los chilenos". Era ésta una larga banda pisoteada por arreos de ganado robado en las estancias argentinas (a veces hasta 200.000 cabezas) y luego comercializados en Chile, cruzando la cordillera tras un período de engorde que se hacía en el Neuquén.

En este largo ciclo histórico hubo malones cruzados de indios contra blancos y viceversa, alianzas, pactos y traiciones, y puede decirse que toda fuerza militar contó con su valiente escuadrón de lanceros indios, a veces en número de 1000 o 2000, ya que los araucanos y los pampas resultaban militares vocacionales y se anotaban en todas las batallas, con un guiño -naturalmente- del cacique, y la recompensa del botín, tal vez una cautiva blanca. De todos los jefes indios, el más exitoso, cruel y astuto fue sin duda el chileno Juan Calfucurá, que cruzó los Andes para atacar a traición a sus parientes, los vorogas de Salinas Grandes (La Pampa), convirtiéndose luego en un verdadero emperador, con su cancillería, sus escribientes y su trono: el monarca de Tierra Adentro. Sigue diciendo Rojas Lagarde: "Esta fuente de alimentos tan abundante comenzó a disminuir hasta agotarse, con motivo de las continuas e importantes exacciones que sufría, pues los blancos organizaban sus "vaquerías", anticipando la ganadería actual... los indios optaron por recurrir a la captura del ganado criado por los blancos en sus estancias... Con ello se transformaron de cazadores en depredadores, a mitad del Siglo XVIII". Es decir, cincuenta años antes de la Independencia.

*En un articulo publicado en el diario El Siglo por el abogado e ingeniero Juan Pablo Bustos Thames se menciona:  “Los aterradores “malones” eran ejércitos de miles de indígenas, que penetraban cientos de kilómetros y asolaban cuanta población encontraban a su paso. Los malones mataban a los hombres, secuestraban a las mujeres, para llevárselas a las tolderías (son legendarias las historias sobre las “cautivas”), robaban todo lo que podían (sobre todo armas, alcohol, y ganado), para consumir lo que podían, y lo que no, vendérselo a los chilenos, al otro lado de la cordillera. Un médico francés, Henri Armagnac, presenció en 1872, cómo los indios asesinaban a los varones y a las mujeres viejas, atravesándolos con sus largas tacuaras, sin importarles si éstos se resistían o no. Luego, bajaban de sus caballos y degollaban a las víctimas así atravesadas, rematándolas. Las mujeres jóvenes y deseables, y los niños, eran tomados por la fuerza como “cautivos”.

* Dice Manuel Olascoaga en Estudio topográfico de la Pampa y el Río Negro, con referencia a las décadas posteriores a 1800: "Nuestros ganados se multiplicaban prodigiosamente de año en año, y los indios también de año en año traían sus malones a todas nuestras poblaciones y establecimientos limítrofes de la pampa...Los ganados invernaban y descansaban tranquilamente en las faldas de los Andes... Allí venian los comerciantes cristianos a cambalachearlos por tejidos, chaquiras, bebidas, tabaco, etc, para luego llevarlos tras la cordillera. Nunca uno de nuestros hacendados se presentó en Chile a reclamar sus vacas robadas. Tampoco hubo jamás una autoridad chilena que diera cuentas espontáneamente o pidiese certificados de propiedad a los que introducían por la Pampa cantidades de ganado que representaban cientos de miles de pesos. Esa exacción y sus connivencias eran absolutamente impunes ante la Justicia chilena".

* El científico americano George Earl Church describe el ataque de un malón contra Bahía Blanca en 1859. Después de arrebatar 5000 cabezas de ganado que pastaban en los campos vecinos, y al ver que desde el fortín hacían fuego, los indios volvieron hacia la población cristiana y allí desencadenaron un infierno de lanzazos, degüellos y violaciones. Church los describe como jinetes prodigiosos y guerreros de admirable vigor. Al retirarse los salvajes con su gran botín de vacunos, yeguarizos y cautivas, dejaron en el campo de batallas 62 muertos, que el científico describe así: "Eran hombres bien constituidos, musculosos, de mediana estatura, pecho lleno y redondo, hombros anchos, muñecas pequeñas, manos y pies bellamente formados, con dedos estrechos y uñas largas. Un pelo tosco y enredado cubría sus cabezas y caía sobre sus frentes bajas. Tenían pómulos altos y bocas grandes, de aspecto salvaje. La cabeza de un diablo unida al cuerpo de un dios". ( Aborigins of South America, Chapman & Hall, Londres, 1912). No eran, pues, enemigo fácil ni caballo manso.

* Tiburcia Escudero, una muchacha de 20 años que en 1850 vivía con su madre y sus hermanos en La Higuerita, en San Luis, relata: "Nos levantamos todos en mi casa bien tempranito para ordeñar. En esa época hacíamos muchos quesillos y en esa tarea nos ayudaban, a mi mamá y a mí, mi tata Isaac y mis hermanos, Isaac y Fidel... Como a eso de las once, mis hermanos menores que andaban jugando atrás de las casas gritaron: ¡Dispare, los indios!... Yo les dije; ¡Dejen de joder!. Y seguimos con mi mamá trabajando en la leche. La cuajada ya estaba casi hecha. Ahí sentimos un tropel como si el cerro se viniera abajo. Yo salgo corriendo al patio y veo como doscientos indios a caballo rodean la casa. Gritaban: ¡Matando cristiano!... Yo disparé para el lado de la barranca pero no había hecho ni cincuenta metros cuando un indio me agarró de las trenzas y me levantó en el aire y me puso atravesada sobre la cruz de su caballo, gritando: "No escapando cristiana... Cristiana linda... No matando, llevando toldo"... Cuatro años después pude volver a mi rancho y supe que habían matado a mi mamá. Mi tata se salvó porque estaba en el campo.. Los indios se llevaron todo lo que pudieron, y ya de vuelta saquearon tres casas más, robando, incendiando y matando... En algunos casos, mataron a niñitos que ni caminaban... A las criaturas las revoleaban por el aire y las ensartaban con la lanza, a las carcajadas y al grito de: Matando pichi, matando pichi". ( Tiburcia Escudero, la cautiva de los ranqueles, publicado por la Secretaría de Estado de Cultura de San Luis)

Todo este trastorno sangriento se había originado en el gran desequilibrio de la pampa, provocado por la masiva invasión de araucanos chilenos. Fueron cincuenta años de sangre y muerte, donde predominaron siempre los más crueles, los más audaces, los más traidores, los más valientes.

Y como trasfondo económico, la sangría de ganado, escamoteado en la pampa y vendido en Chile. El diputado chileno Puelma dijo en un debate del Congreso de su país sobre la cuestión de la araucanía: "Es sabido que el comercio que más realizan los araucanos es el de animales robados en la República Argentina... Y nosotros, que sabiendo que son robados los compramos sin escrúpulo ninguno, después decimos que los indios son ladrones. ¿Qué seremos nosotros, pues?".

Después de esta época terrible, se tapó todo, se olvidó pronto y mal. La inmigración de italianos, españoles, vascos, irlandeses, polacos, rusos, ingleses, árabes, cubrió ese pasado terrorífico y nadie conoció ya la tremenda historia. La Argentina aspiraba a sentarse entre los grandes países ricos y civilizados... el heróico pero terrorífico relato de la guerra al malón estaba lleno de capítulos turbios, escalofriantes, como para espantar al inmigrante más curtido.

Pero atención: en esa historia, que tiene muchos capítulos y muchos matices, no hay buenos y malos. No hay ángeles. No hay víctimas. No hay "mapuches". No hay "genocidio". No hay habitantes originarios, o mejor dicho sí los hay: originarios de Chile.

Nuestros indios amigos, nuestros paisanos que sobrevivieron como pudieron, hoy están esperando una reparación histórica, cultural, territorial, económica, en sus pagos de origen dentro de la República Argentina, como ser Toay, Los Toldos, Ñorquinco. A los araucanos chilenos que, a lanza y bola, derramaron su sangre en nuestro país, les toca (a través de sus descendientes) lo mismo que a cualquier argentino. Una oportunidad para estudiar y trabajar, el respeto de todos mientras se acate la Constitución. Pero, si vemos los hechos históricos, no parece el caso de una "indemnización" o la "devolución de sus tierras originarias, usurpadas por el cristiano". Eso no sería justo para todos los patriotas que murieron en esta guerra de 50 años y los paisanos que fueron degollados, sus mujeres violadas, sus hijos secuestrados.
En todo caso, yo sugiero al lector, o a los legisladores que muy pronto tendrán que resolver de manera ecuánime esta cuestión, una lectura seria de todo lo que se ha dicho y escrito sobre los indios de la pampa.

MAPUCHES TOMAN LA INTENDENCIA DEL PARQUE NACIONAL LANÍN EN NEUQUEN

Fuente: lanacion.com.ar 

LA SEDE DEL SEPARATISMO MAPUCHE ESTÁ EN BRISTOL,INGLATERRA Y RECIBE APOYO DE BENETTON 
SEGÚN INFORMES DE GEOPOLÍTICA 

Son las nuestras épocas de incultura, el hombre moderno ha roto con la tradición y en el reinado de los medios masivos de comunicación es un total incomunicado con las fuentes de su acervo. Ya no hay sobre nuestras tierras aquellos criollos de rudimentaria alfabetización y de gran cultura descendientes por sangre, señorío, sentido de la hospitalidad y desinterés personal de aquellos campesinos castellanos que Gilbert K. Chesterton genialmente pintó con su admirativo "¡Que cultos son estos analfabetos!"

Por eso no se resisten las distintas ideologías que intentan destruir la identidad nacional y el sentido religioso de los padres fundadores; es la época de la globalización y debemos entrar a ella, los globalizados por supuesto y no los globalizadores, cuanto más débiles, divididos y confundidos mejor.

Una de las ideologías con ese propósito es la del indigenismo, se promueve desde el paraíso bolchevique cubano y es muy simple, nacida del esquema marxista clásico de tesis, antítesis y síntesis con adaptaciones.

Así la tesis Burguesía es reemplazada por "españoles opresores", la antítesis Proletariado por "indios oprimidos" y la síntesis Dictadura del Proletariado por "Indios al poder".
Este malón rojo movido desde La Habana y pasando por Caracas es el que viene soportando toda Hispanoamérica, a diferencia de los antiguos que según dice una milonga campera avanzaban "quemando ranchos y robando chinas y hacienda", este roba la convivencia entre los pueblos y suscita el odio y el resentimiento.

Pero hay un malón que nos atañe específicamente a los argentinos y no solamente quiere destruir la convivencia entre los argentinos sino que también quiere robarnos la Patria creando una pretendida "Nación mapuche" (1) sobre el territorio argentino y también sobre el chileno.

Algún gaucho desavisado puede pensar entonces que se trata de un malón mapuche, nada mas lejos de la verdad, este peligroso malón es un malón británico, un "british malón" organizado, financiado y promovido por el invasor e ilegítimo ocupante del territorio argentino: Gran Bretaña.

Y, pruebas al canto, las tolderías mapuches no están en las Salinas Grandes ni en ningún valle cordillerano sino en la "Pérfida Albión", la misma que nos manda a Greenpeace o a Amnesty International, y mas precisamente en 6 Lodge Street, ciudad de Brístol, Inglaterra, Tel/Fax: + 44-117-9279391.

Así ellos mismos confiesan (2):

"El 11 de mayo de 1996 un grupo de Mapuches y Europeos preocupados de la situación de las naciones y pueblos indígenas de la Americas, en particular del pueblo Mapuche de Chile y Argentina, lanzaron en Bristol, Inglaterra, la organización Mapuche International Link (MIL) o Enlace Mapuche Internacional

"Esta nueva organización reemplazó al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde 1978, desde su base ubicada en la ciudad de Bristol.

MIL a desarrollado los principios y objetivos del CEM con la intención de contribuir a la lucha de los pueblos indígenas a lograr mayores niveles de autodeterminación en su proceso de desarrollo."

Las nuevas hordas no tienen a su frente caciques ni capitanejos de sonoro nombre como Calfucurá o Namuncurá, ahora se llaman Gerard o Colette. A fuerza de ser sinceros confesamos que sobre 19 dirigentes de apellido predominantemente anglosajón o francés hay uno que se llama Mariqueo, con sospechas vehementes de poder ser mapuche. (3)

Su sitio de internet también realizado en Gran Bretaña se edita en inglés, francés, español y alemán. Su inicio está presidido por la bandera de la nueva Nación Mapuche con tres bandas horizontales de colores celeste, verde y rojo y con los bordes superior e inferior con una delgada línea negra, bandera que reemplazará en el territorio del nuevo estado a la azul y blanca.

Y aquí otra lindeza: la empresa multinacional Benetton es uno de sus auspiciantes.

Las noticias sobre distintos activistas están presididas por una fotografía y una esclarecedora frase (para ilustrar los objetivos realmente perseguidos) del nuevo paradigma: Evo Morales, que dice: "Ya es tiempo de que los humillados por la historia conduzcan el país”.

En su contenido general hay distintos trabajos seudo históricos para probar que la Nación Mapuche había sido reconocida durante el período español, el propósito de esta falsificación grosera es según sus propias palabras:  "Disponer de un territorio propio es la primera condición para plantearse seriamente una existencia nacional. No hablamos de la restringida propiedad de la tierra de las reducciones actuales, sino de una visión geopolítica de País Mapuche: el Wallmapu" .

Este peligro no es la obra solitaria de unos extraviados mentales, es real y existe ¡Y a escasos kilómetros de un territorio ilegalmente ocupado por británicos! Nuestras Malvinas.

Para colmo este proceso desintegrador tiene elementos que le son funcionales como la legislatura y el gobierno de la Provincia de Corrientes que aprobaron la enseñanza obligatoria como segunda lengua del guaraní en las escuelas correntinas. Y esto no es una exageración pues inmediatamente otros elementos del mismo pelaje en Corrientes, Chaco Misiones y Formosa quisieron extender a esas provincias los dislates guaraníticos de esta ley (guetto lingüístico operado con éxito en España).

Otros de Salta y Santiago del Estero quieren imitarlos poniendo el quichua también en esas escuelas. En el sur ya tenemos a estos británicos mapuche queriendo imponer el araucano y pronto nuestra querida Patria se dividirá artificialmente en 3 grandes regiones, el Noroeste, el Litoral y la Patagonia con tres idiomas secundarios diferentes, punto de partida para la definitiva balcanización.

Gran Bretaña ha sido el gran enemigo de la Argentina.

Nos invadió cinco veces (4): Primera Invasión con Beresford, Segunda Invasión con Whitelocke, Primera Invasión de Malvinas, Bloqueo Anglo Francés con incursión del Río de la Plata y el Paraná, Segunda Invasión de Malvinas de 1982. No descansa en desintegrarnos. Sus objetivos se mantienen a través de los siglos, solamente modifica sus medios. Lamentablemente en todas sus agresiones a la Patria contó con la ayuda de cipayos nativos.

En este último malón, del que se pueden ya avizorar unos cuantos indios bomberos, lamentablemente parece que no tendremos fortín ni milicos que lo aguanten, parece que los han exterminado, todo está muy bien pensado ¿Quedarán gauchos todavía?

Notas

(1) Con frecuencia oímos hablar de los mapuches como un “pueblo originario”; nada más alejado de la realidad. Las primeras tribus araucanas trasponen la cordillera de los Andes sólo a fines del s. XVI, en busca de mejores tierras y de un elemento casi mitológico: el caballo. Estas invasiones continuarán hasta el siglo XIX y dan lugar a diversas etnias diferenciadas en cuanto a lengua, creencias y costumbres, que no tenían una buena convivencia con los pueblos aborígenes que habían encontrado: por ejemplo, con unos indios a los cuales llamaron “tehuelches”, vocablo que significa “gente tosca”, lo cual permite suponer que tenían un sentimiento de superioridad con respecto a ellos. (Interesa también señalar que el nombre “araucanos” proviene del quichua “auca”, que equivale a “sujeto alzado” o “rebelde”, en referencia al concepto belicoso y poco leal que tenían de ellos sus hermanos de estirpe. La palabra “mapuche” fue creada para un fin específico. Esta voz del antiguo arauco no corresponde a ningún tipo étnico ni parcialidad, ni familia o cultura. Jamás figuró un solo cacique o capitanejo, una princesa o individuo determinado que fuera conocido como “mapuche”, pues a todos esos ándidos, sean arucanos, pampas, ranqueles, boroganos, huiliches, etc., se los identificó por sus etnias reales y nunca jamás como “mapuches”. Este término fue creado por estudiosos chilenos y agentes ingleses interesados, quienes propiciado la palabra “mapuche” para aplicarla a los indígenas, tanto de Chile como de la Argentina, hacían desaparecer viejas etnias y aglutinaban bajo el mismo nombre a todas las que eran argentinas, borrándolas de los valles cordilleranos y de la Patagonia para lograr la posesión de un vasto y fecundo territorio argentino, que siglos antes había sido invadido por araucanos chilenos. (Mones Ruiz, Jorge. Argentina ¿Sin destino? Buenos Aires, Ed. Santiago Apóstol, 2007)
De manera que ni pueblo ni originario, la palabra “mapuche” es un invento geopolítico.

(2) Datos extraídos de su sitio de Internet: www.mapuche-nation.org, como todos los que se consignan.

(3) Listado de Dirigentes:

Reynaldo Mariqueo (Secretario General)
Nina Dean (Asistente Secretario General

Gemma Swistak (Tesorero)

Colette Linehan (Administradora)
Madeline Stanley (Coordinadora de voluntarios)

Equipo Legal
Andrea Rubio (Licenciada en Derecho)
James Watson (LLM)

Gillian Melville (LLM)

Tanya Roberts-Davies

Equipo de Derechos Humanos

Rachel Dixon Warren

Coordinadora

Coordinadores Union Europea
Cécil Jagoo
Barbara Chambers

Traductores
Madeline Stanley
Katy Brickley
Kitty McCarthy
Heidi Walter
Sabine Patrolin
Barbara Chambers
Laetitia Le Cordier
Anna Harvey

(4) En rigor, las invasiones inglesas a nuestro territorio fueron 8. A las que el autor menciona, debemos añadir el ataque angloportugués contra Colonia del Sacramento, (1763), la ocupación de Puerto Egmont (Malvinas) entre 1765-74 –que termina con el reconocimiento de la soberanía española- y la Real Carta Patente de 1908, según la cual los británicos reivindicaban sus pretensiones de soberanía sobre territorios patagónicos argentinos y chilenos.

Pero aquí debemos señalar otro aspecto. No sólo los mapuches no son un pueblo originario, no sólo los ingleses son invasores, sino que –si vamos a discutir en ese terreno- los anglosajones son invasores… hasta en Gran Bretaña. Britannia era una provincia septentrional romana que había comenzado a ser evangelizada aún antes de que el emperador Constantino convirtiese al cristianismo en la religión oficial del imperio. Los pueblos originarios a los cuales los misioneros habían anunciado la buena nueva de la Fe eran de origen céltico: los antepasados de los galeses, escoceses e irlandeses. Pero varios siglos después la isla había comenzado a sufrir el azote de piratas paganos que fueron estableciéndose y desplazando a los nativos. Buena parte de estos invasores eran sajones, y hacia el siglo V de nuestra era una tribu completa procedente del golfo de Heligoland (NO. de Alemania) se apoderó de una faja de costa entre el Humber y el Forth (NE de Inglaterra). Como la palabra latina para golfo era “angulus”, estos invasores fueron llamados angli, angles o engles. De ahí viene su designación como “anglosajones” . (Hilaire Belloc, Historia de Inglaterra. Club del Libro Cívico, Lanús Oeste, 2006).
¿Será cuestión de prestarles una sede en el microcentro porteño a los nacionalistas galeses?

Fte: Fernando José Ares para panoramacatolico.info

ESTADO MAPUCHE

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...